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Mis padres me miraron con ojos fríos y dijeron… – galaxia

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—¿A quién buscas? —preguntó la chica cortésmente, con el típico acento de Jalisco.

Antes de que pudiera responder, mis padres se fueron.

Al verme, se quedaron paralizados. Mi madre se tapó la boca, con los ojos rojos como si estuviera a punto de llorar. Mi padre palideció, con los labios temblorosos.

Sonreí con frialdad.

—Ahora te arrepientes, ¿verdad?

Pero de repente, la chica corrió hacia mi madre, la agarró de la mano con fuerza y ​​dijo algo que me dejó atónita.

Parte 2
—Mamá… ¿quién es ella? —preguntó la niña, apretando la mano de mi madre con una mezcla de miedo y curiosidad.

El silencio se hizo sentir como un golpe sordo.

Mi madre no respondió de inmediato. Sus ojos iban de la niña a mí, como si el pasado y el presente chocaran ante ella.

Mi padre tragó saliva, pero tampoco dijo nada.

Di un paso adelante, fijando mi mirada en la joven.

—Eso es precisamente lo que quiero saber —dije con firmeza—. ¿Quién es ella?

La niña frunció el ceño, incómoda con la tensión que no comprendía.

Mi madre finalmente habló, con la voz quebrada:

—Ella… es tu hermana.

Sentí que el suelo se desvanecía bajo mis pies.

—¿Mi… hermana? —repetí, incrédula.

La niña me miró sorprendida.

—¿Hermana…? —susurró, como si esa palabra le resultara desconocida.

Mi padre cerró los ojos un instante, como si aceptara que eso le costaría la vida.

—Después de que te fuiste… —comenzó ella, pero su voz se apagó.